Ignorar las inversiones: Clave de rentabilidad (y felicidad)

Como sucede con la mayoría de cosas que conciernen a la gestión del dinero hoy quiero compartir una idea que resulta contraintuitiva:

Consultar y controlar las inversiones de forma muy frecuente es un error.

Cuando revisamos nuestras posiciones de forma diaria tenemos aproximadamente un 50% de probabilidad de verlas por encima respecto al día anterior y un 50% de probabilidad de verlas por debajo. Es como lanzar una moneda al aire.

Sin embargo, la cosa cambia a medida que aumenta el plazo de inversión:

Si tenemos en cuenta las demostraciones del Nobel de economía Daniel Kahneman, una persona siente el doble de dolor emocional cuando su inversión cae un determinado importe que placer y satisfacción cuando observa una subida por el mismo importe, algo que también ha confirmado el neurólogo Pedro Bermejo, fundador de Asociación Española de Neuroeconomía (ASOCENE).

Esta es la razón por la que los clientes no llaman a su banco para transmitir su felicidad por “ganar” un 1% pero sí descuelgan el teléfono preocupados cuando la valoración de su inversión es un -0,5%. La reacción no es simétrica porque el impacto emocional tampoco lo es.

Recibir el doble de estímulo negativo cuando vemos una caída implica “sufrir” el 66% del tiempo si se consultan a diario las posiciones.

Ante esa sensación de gran incomodidad el instinto natural incita a actuar, normalmente vendiendo y consolidando así la pérdida. Justo al contrario de como uno debería actuar.

Esta decisión es completamente instintiva y emocional, igual de impulsivo que retirar la mano de un objeto caliente para evitar quemarnos. No razonamos, actuamos. La mayoría de personas toman decisiones financieras emocionales, no racionales. Por eso la mayoría de ahorradores que se lanzan a invertir sin asesoramiento incurren en pérdidas.

A continuación comparto 4 ideas para evitar las malas decisiones derivadas de consultar excesivamente las inversiones:

  • En primer lugar, controlar diariamente una inversión no va a mejorar la rentabilidad. Al contrario, empuja a tomar malas decisiones. Hacer una revisión semestral o anualconduce a mayor calidad de vida y mejores resultados.
  • Antes de realizar una inversión se debe asignar un horizonte temporal concreto, ya sea un año, tres, más de cinco o incluso veinte. Todo lo que pueda ocurrir con esa posición antes de que venza ese plazo debe ser totalmente ignorado, es irrelevante.
  • Si se invierte de forma diversificada, cubriendo el 85% del universo de inversión global, debemos recordar que el valor de la inversión siempre aumentará en el largo plazo porque el crecimiento económico mundial es una constante desde los últimos 200 años, y lo seguirá siendo.
  • La mejor estrategia para invertir es de forma automatizada y sistemática. Las compras y las consolidaciones de beneficios deben estar predefinidas con anterioridad y nunca se debe improvisar sobre estas decisiones.

No es fácil desafiar los instintos naturales del ser humano. Y cuando se trata de la gestión del ahorro muchas veces la inactividad es la clave del éxito. Así lo vaticinó en su día el célebre inversor André Kostolany.

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